"Disfrazado de tango, haciendo el muertito en el océano de farsa donde siempre ha vivido, Fujimori demostró que también es peruano. Sabe fingir. Actúa. Interpreta un papel. Es teatro puro.
Fue siempre así. En enero de 1990, cuando lo investigamos, descubrimos que había defraudado al fisco en las 34 operaciones inmobiliarias que efectuó teniendo a la ingeniera civil Susana Higuchi como socia y cómplice. Pero se presentaba como el japonesito honesto construido por los asesores de campaña que el Apra le prestó." - el artículo completo de César Hildebrandt en Hildebrandt en sus trece.








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