Juana Sánchez Sánchez tuvo que ponerle pausa a sus metas para priorizar el cuidado de sus hijas. Tras varios años retomó su deseo de ser bombera. Hoy en día es capitana, la única mujer que conduce un camión autobomba de mil galones en todo el Perú y también 'la madre' de la Compañía 65. Conoce su historia.
Renzo Silva Guevara
@Renzooo92
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"Hay Juana para rato". Con un tono jovial, Juana Sánchez Sánchez (53) advierte que ni los problemas de salud vulneran su férreo espíritu luchador. El mismo que la llevó a retomar su sueño de ingresar al Cuerpo de Bomberos en el 2000, el cual había tenido que aplazar para priorizar la crianza de sus dos hijas (Susan y Kelly). Un sacrificio personal que cualquier madre está dispuesta a dar.
Pese al accidente isquémico transitorio (AIT) que sufrió el último miércoles, Juana sigue de pie para contarnos su historia. Un relato que se remonta a la década de los años 80, cuando era fuerte su deseo de ser bombera. "Los estudios y la familia frenaron este sueño, yo los preferí a ellos. Cuando ya mis hijas crecieron, me decidí a reanudar mi meta de ser bombera", dice vía telefónica a LaRepublica.pe, desde el hospital -del cual ya le dieron de alta-.
"Pensé que se me iba a hacer muy difícil por la edad (era la mayor del grupo)". Suspira. En aquel entonces, Juana tenía 38 años y alternaba sus estudios en la Comandancia Departamental de Lima Centro con el cuidado de Susan y Kelly, sus hijas. La edad, el físico y los contratiempos jugaban en su contra. Pero ella continuaba.
"¿La 'tía' llegará a terminar?, le escuché decir al capitán Juan Carlos Morales. Eso me daba más confianza", dice Juana. Ella recuerda que en una ocasión, como parte de una rutina, subió trotando el Cerro San Cristóbal y lo bajó cantando. "Los instructores se preguntaban qué tenía. Yo seguí, pero me detuve a dos cuadras de la estación. Ya no daba más. Morales fue y a punta de gritos me animó a que siga. Y continué", rememora.
Su empeño y buen rendimiento la llevó a graduarse en II-B. Rápidamente obtuvo el grado III-C. Con 12 años de servicio desde entonces y ahora es capitana y colabora de manera adjunta en labores administrativas en la Dirección General de Centro de Instrucción. Además, es la única mujer del Cuerpo de Bomberos en manejar un camión autobomba de mil galones en el Perú.
ÚNICA MUJER QUE CONDUCE AUTOBOMBA
“Juana, bájate de ahí, te vas a la 01 (camión de 1000 galones)”, le dijo el entonces jefe de la Compañía, e teniente Huasasquiche, aquella mañana del 1 de enero del 2004. Ella se había subido a la unidad médica en pos de evitar manejar el camión autobomba Grumman, aunque su plan se frustró. “A pesar de que tenía recelo, ya había practicado con la autobomba, pero tenía miedo”, comenta.
Ella se puso al volante y salió rumbo a un incendio en las imprentas ubicadas en Abancay con Puno, en el que sería el primero de varios incidentes que atendieron esa ajetreada mañana. De todos ellos, también recuerda el incendio en el estacionamiento del oratorio Salesiano en el Rímac, en donde tuvo su primer dilema con la autobomba.
“El ingreso era muy angosto para el oratorio, por lo que me pregunté ¿Ahora qué hago?”, recuerda. El comandante Anselmo Talledo de la 08 sería clave para solucionar su problema. “Ahijada, ven por acá, entrarás de esta forma”. Y fue así que Juana afirma que aprendió a manejar por espacios muy reducidos.
Pero el camino no fue fácil. Para manejar una autobomba, cada bombero debe presentar su licencia de conducir y también obtener una autorización departamental. Fue así que Juana pasó la prueba junto a 20 varones. Al final quedaron cuatro personas, siendo ella una de los aprobados.
LA COMPAÑÍA 65, SU SEGUNDO HOGAR
Ubicada en San Martín de Porres, la Compañía 65 se ha convertido en el nuevo hogar de Juana. Y ella, en ‘la madre’ de los voluntarios. Según afirma, siempre aconseja a los nuevos integrantes a llevar una vida sana y ser siempre disciplinados. “Seré cargosa como una madre”.
Así, recuerda cuando un fin de semana llegaron a la estación y se enteraron que los chicos no habían comido, por lo que recolectaron dinero para comprar alimentos y así darles un almuerzo. O también cuando acompañó a unas voluntarias a ver “Asu Mare”, esto pese a que ella no suele ser cinéfila. Cosas que haría una madre.
Ella, quien repite un pedido para que los ciudadanos sean más conscientes del trabajo de los bomberos, es una mujer luchadora que celebrará este ‘Día de la madre’ alejada del 65. “Al menos, este domingo no creo que vaya”, dice entre risas. Un descanso al incansable servicio al que se entrega ella y todos los bomberos.
Juana Sánchez demuestra que el ser madre representa un arduo esfuerzo que puede truncar, de manera momentánea, un sueño. "Ser mamá no te impide de seguir. Te impulsa". Una madre de hierro que aplazó sus metas y que ahora encontró en los Bomberos a su segunda familia. Y va por más.







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