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viernes, 29 de agosto de 2014

RAUL WIENER "El populismo de derecha en Castañeda"

A Castañeda le parece que si la mayor parte de sus votos negativos se ubican en los niveles socioeconómicos A-B, eso se debe a que “esa gente” cree que él ha hecho obras solo para los pobres.

Y como Beto le pregunta a continuación si es que tiene que corregir su mirada de que el Metropolitano sería su “obra emblemática” para reemplazarla por “las escaleritas”, el mudo responde con otra interrogante: “¿qué hubiera pasado si no hubiera hecho tres mil escaleras?, ¿qué hubiera pasado si no se hubieran hecho los clubes zonales? ¿qué hubiera pasado si no se hubieran hecho los hospitales de la solidaridad?”

La idea de un hombre de ideas de derecha como Castañeda, que repitiendo a Fujimori, asigna a sus políticas hacia la población más postergada una misión básicamente preventiva que los de arriba deberían comprender. Detrás de ¿qué hubiera pasado?, hay un miedo. En otras palabras que si no podemos sacar de la pobreza a tanta gente que vive en los cerros y en el círculo que rodea la ciudad, pasarán cosas.

Si no hacíamos escaleras, parques y hospitales ambulantes, “Abimael podría estar de nuevo saliendo”, apunta Castañeda como si estuviera hablando en serio. Lo que quiere decir que Abimael habita latente entre las villas miseria de la capital, y que para detenerlo se requieren personas como el mudo que no están para la política diaria, o para explicar asuntos de corrupción, sino para cubrir pequeñas necesidades y estar ahí cerca de estos pobres peligrosos pero que pueden ser muy buenas personas.

Nótese, como es que a la luz de esta lectura pierden toda importancia la reforma del transporte y el mismo Metropolitano, que no atraviesan las zonas más postergadas, o La Parada, o las vías de integración de la ciudad, o la seguridad en Lima, que efectivamente perdieron prioridad o se olvidaron durante sus dos gobiernos municipales.

Hay una articulación muy evidente entre los pobres como problema de contención y canalización, y los pobres como bolsones de votación. El castañedismo es una especialización en tratar de ajustar las expectativas electorales de la población de alrededor de 11 distritos limeños en los que viven más 300 mil habitantes y que representan más del 50% de la votación que se juega en las elecciones.

Se puede seguir dónde está colocada la propaganda de Solidaridad Nacional, las escaleras, los vídeos hechos en casa y las entrevistas con sus amigos de la televisión y la radio, y dónde fue que se desarrolló la campaña de la revocatoria y así sucesivamente, y lograr entender la estrategia de Castañeda. Esa población con tantas carencias y votos es objeto sistemático del populismo que aún antes de tener en sus manos la Municipalidad sigue haciendo pequeñas obras para que los pobres queden empaquetados de amarillo, no aspirando al progreso sino a que les crean que no quieren volver a ser Abimael.

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