Adital
Por Maíra Kubík Mano
De Página del MST/Agencia Pública
Frente a la Embajada de Ecuador en Londres, un grupo de cinco personas se reúne todos los días para protestar. Con algunos carteles y una bandera cosida a mano, exige la liberación de Julien Assange, el fundador del Wikileaks, confinado en el edificio. "El 19 de junio, haremos un gran acto, ¿usted puede participar?”, preguntan a los curiosos que pasan por la calle. La Embajada está ubicada en un área turística de la ciudad, al lado de una gran tienda, y la manifestación llama la atención.
La prisión de Assange fue pedida por Suecia en un proceso de acoso sexual y él, que es australiano, entró en la Embajada de Ecuador para evitar la extradición. Recibió asilo político del gobierno de Rafael Correa, pero si abandona el lugar será detenido inmediatamente. Al menos dos policías permanecen 24 horas por día al acecho, lo que cuesta, por año, módicos 3,8 millones de libras (R$ 14,6 millones), según reveló la policía metropolitana. "Además, están gastando nuestro dinero”, critica una de las activistas, una señora chilena que vive en Londres desde el golpe contra Salvador Allende.
El aislamiento forzado de Assange limita no sólo sus movimientos físicos sino también su comunicación. Quien quiera hablar con él debe antes pasar por sus asesores y ser registrado. Al entrar en el edificio, celulares, cámaras y cualquier otro tipo de aparato electrónico son confiscados, para garantizar su privacidad. Los periodistas están terminantemente prohibidos. Y expulsados, si lo intentan — imagine cómo conseguí esa información.
Este jueves, 15 de mayo, uno de los principales movimientos sociales de Brasil, el MST, se encontró con la cabeza de una organización que sacudió a la diplomacia internacional, los bancos y hasta la iglesia de la Cientología después de filtrar miles de documentos en sus siete años de actividad. En la pauta está la alianza entre los movimientos sociales latinoamericanos y Wikileaks.
La reunión fue larga y, a las 18 hs., el grupo que protestaba ante el edificio se retiró. "Voy a la Embajada de Siria. La situación está fea allá”, dice una de ellas. Ahora soy sólo yo y los policías mirando hacia la Embajada, que es una lateral de un edificio sofisticado. El espacio donde Assange está, dicen, tiene pocos metros cuadrados.
Después de dos horas de conversación —y muchas vueltas en la cuadra—, João Paulo Rodrigues, de la dirección nacional del MST, salió afirmando que "es importantísimo que los movimientos sociales estén juntos en la lucha por la defensa del asilo de Assange en Ecuador”. Según el dirigente, la charla "fluyó", y el MST va a contribuir a presionar a Suecia para que permita su viaje al país sudamericano.
El fundador de Wikileaks también tendría temor ante la posibilidad de ser extraditado hacia Estados Unidos. "Él cree que si es apresado por Suecia van a mandarlo a Estados Unidos a causa de las acusaciones de espionaje”, cuenta Rodrigues.
El MST prometió entonces unirse a la movilización del 19 de junio, cuando Assange cumple dos años en la Embajada, realizando protestas en las representaciones diplomáticas suecas y estadounidenses. Además, los sin-tierra van a circular un petitorio junto con otros movimientos sociales e intelectuales, que será entregado al Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).
En reciprocidad por toda la solidaridad recibida, Wikileaks se ofreció a pasar al movimiento informaciones que sean de su interés y abrirá sus archivos para que los sin-tierra contribuyan en la selección de las informaciones. Assange tendría miles de documentos que no fueron analizados y cuyo valor político no se conoce. Se agendará en breve Una próxima reunión para combinar los detalles.
Al final, los representantes del MST entregaron al fundador de Wikileaks un cartel firmado por los "movimientos sociales de la Alba” (Alianza Bolivariana para los Pueblos de América) con las fotos de Assange, Chelsea Manning —condenada a 35 años prisión por el filtrado de datos confidenciales de Estados Unidos— y Edward Snowden, antiguo funcionario de la CIA y actualmente exilado en Rusia. "Toda la solidaridad con los combatientes del Imperio”, decía el póster.
Posaron juntos para fotos, todas sacadas por la asesora de Assange, que edita las imágenes antes de liberarlas —hasta ahora no llegaron. Muchos clicks con el gorro rojo del MST. De buen humor, Rodrigues puso el movimiento a su disposición: "si necesita asilo en Brasil, ofrecemos nuestros asentamientos”. En retorno, recibió un abrazo.
Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com
De Página del MST/Agencia Pública
Frente a la Embajada de Ecuador en Londres, un grupo de cinco personas se reúne todos los días para protestar. Con algunos carteles y una bandera cosida a mano, exige la liberación de Julien Assange, el fundador del Wikileaks, confinado en el edificio. "El 19 de junio, haremos un gran acto, ¿usted puede participar?”, preguntan a los curiosos que pasan por la calle. La Embajada está ubicada en un área turística de la ciudad, al lado de una gran tienda, y la manifestación llama la atención.
La prisión de Assange fue pedida por Suecia en un proceso de acoso sexual y él, que es australiano, entró en la Embajada de Ecuador para evitar la extradición. Recibió asilo político del gobierno de Rafael Correa, pero si abandona el lugar será detenido inmediatamente. Al menos dos policías permanecen 24 horas por día al acecho, lo que cuesta, por año, módicos 3,8 millones de libras (R$ 14,6 millones), según reveló la policía metropolitana. "Además, están gastando nuestro dinero”, critica una de las activistas, una señora chilena que vive en Londres desde el golpe contra Salvador Allende.
El aislamiento forzado de Assange limita no sólo sus movimientos físicos sino también su comunicación. Quien quiera hablar con él debe antes pasar por sus asesores y ser registrado. Al entrar en el edificio, celulares, cámaras y cualquier otro tipo de aparato electrónico son confiscados, para garantizar su privacidad. Los periodistas están terminantemente prohibidos. Y expulsados, si lo intentan — imagine cómo conseguí esa información.
Este jueves, 15 de mayo, uno de los principales movimientos sociales de Brasil, el MST, se encontró con la cabeza de una organización que sacudió a la diplomacia internacional, los bancos y hasta la iglesia de la Cientología después de filtrar miles de documentos en sus siete años de actividad. En la pauta está la alianza entre los movimientos sociales latinoamericanos y Wikileaks.
La reunión fue larga y, a las 18 hs., el grupo que protestaba ante el edificio se retiró. "Voy a la Embajada de Siria. La situación está fea allá”, dice una de ellas. Ahora soy sólo yo y los policías mirando hacia la Embajada, que es una lateral de un edificio sofisticado. El espacio donde Assange está, dicen, tiene pocos metros cuadrados.
Después de dos horas de conversación —y muchas vueltas en la cuadra—, João Paulo Rodrigues, de la dirección nacional del MST, salió afirmando que "es importantísimo que los movimientos sociales estén juntos en la lucha por la defensa del asilo de Assange en Ecuador”. Según el dirigente, la charla "fluyó", y el MST va a contribuir a presionar a Suecia para que permita su viaje al país sudamericano.
El fundador de Wikileaks también tendría temor ante la posibilidad de ser extraditado hacia Estados Unidos. "Él cree que si es apresado por Suecia van a mandarlo a Estados Unidos a causa de las acusaciones de espionaje”, cuenta Rodrigues.
El MST prometió entonces unirse a la movilización del 19 de junio, cuando Assange cumple dos años en la Embajada, realizando protestas en las representaciones diplomáticas suecas y estadounidenses. Además, los sin-tierra van a circular un petitorio junto con otros movimientos sociales e intelectuales, que será entregado al Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).
En reciprocidad por toda la solidaridad recibida, Wikileaks se ofreció a pasar al movimiento informaciones que sean de su interés y abrirá sus archivos para que los sin-tierra contribuyan en la selección de las informaciones. Assange tendría miles de documentos que no fueron analizados y cuyo valor político no se conoce. Se agendará en breve Una próxima reunión para combinar los detalles.
Al final, los representantes del MST entregaron al fundador de Wikileaks un cartel firmado por los "movimientos sociales de la Alba” (Alianza Bolivariana para los Pueblos de América) con las fotos de Assange, Chelsea Manning —condenada a 35 años prisión por el filtrado de datos confidenciales de Estados Unidos— y Edward Snowden, antiguo funcionario de la CIA y actualmente exilado en Rusia. "Toda la solidaridad con los combatientes del Imperio”, decía el póster.
Posaron juntos para fotos, todas sacadas por la asesora de Assange, que edita las imágenes antes de liberarlas —hasta ahora no llegaron. Muchos clicks con el gorro rojo del MST. De buen humor, Rodrigues puso el movimiento a su disposición: "si necesita asilo en Brasil, ofrecemos nuestros asentamientos”. En retorno, recibió un abrazo.
Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com








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