Por: Teófilo Bellido
La mayoría de ciudadanos y ciudadanas de Lima han decidido dar su apoyo a Susana Villarán, candidata de Fuerza Social a la Alcaldía Metropolitana de Lima. Así lo demuestra la “fotografía” de las encuestas que le dan más del 40% de las preferencias; pero, sobretodo la recepción cálida y de masas donde ella se presenta. El pequeño porcentaje de apoyo en las primeras semanas ha ido creciendo hasta convertirse en un ascenso acelerado que resulta peligroso para quienes están ligados al poder económico, para los que gozan de favores políticos del gobierno y los manejos que despiertan sospechas de corrupción. Tramitadores y lobistas que pululan detrás de licitaciones y jugosos contratos sienten el piso agitado.
El sector de indecisos se reduce para volcarse en favor de la candidatura de la mujer líder de una confluencia que ha logrado ubicarse entre las dos opciones a ser elegidas como Alcaldesa de Lima en los comicios del domingo 3 de octubre. Estamos pues frente a la gran posibilidad de un triunfo de Fuerza Social que en esencia significa un avance progresista, con la participación de la izquierda, en la ciudad de mayor caudal electoral a nivel nacional. En contrapartida será una derrota del continuismo y las políticas neoliberales cuyos mentores se inclinan por la candidata del PPC-Unidad Nacional, Lourdes Flores Nano.
El carácter y contenido del Plan de Gobierno expuesto por el equipo técnico y profesional que confluyen en Fuerza Social denota un perfil incluyente para hacer de la capital una Lima para todos.
Es justo reconocer, Susana Villarán junto a la simpatía e imagen de honestidad que irradia, tiene méritos propios que la derecha se resiste en aceptar. En poco tiempo ha demostrado capacidad de convocatoria a diversos sectores sociales de la población de Lima logrando posesionarse en un vació que a la fecha no ha cubierto electoralmente por sí sola ninguna agrupación política de izquierda.
Desde esta página condenamos la campaña demoledora contra Susana Villarán; grotesca campaña orquestada por Lourdes Flores Nano (abogada y ex presidenta del Directorio de la empresa aérea “Peruvian Airlines” de César Cataño, personaje procesado por lavado de dinero proveniente del narcotráfico), y el hasta ahora Alcalde Luis Castañeda, involucrado en un lio delictivo a raíz del extraño pago de una deuda de la Municipalidad Metropolitana de Lima a una empresa fantasma llamada Comunicore. Hasta el ciudadano “norteamericano de pasaporte, corazón y bolsillo” Pedro Pablo Kuczynski, siempre ligado al poder económico, quiso ser un actor más en este sainete y lanzó el catastrófico anuncio que un triunfo de Susana Villarán sería un riesgo para la inversión extranjera en el Perú. Le salió el tiro por la culata. Si sumamos el claro favoritismo de Alan García a la candidata de la derecha y el apoyo de “tongo” con canción incluida, vemos que el conato de exterminio al que se sumaron mastines de varios medios de comunicación, ha sido de lo más intenso. Es la desesperación y el temor de una derecha intransigente que se resiste a perder hegemonía; una derecha dispuesta a hacer todo lo posible para que en este país no exista ni un polo progresista, menos una izquierda. En este último tramo, todo esfuerzo individual o colectivo por incrementar el porcentaje de apoyo a Susana Villarán es clave. Hay que garantizar una victoria que con seguridad tratará de ser impedida por los sectores retrógrados de Lima. El previsible triunfo de Fuerza Social se constituye en una puerta por donde avanzar hacia la unidad, instrumento para el cambio y la lucha contra la corrupción. Un nuevo escenario político está a punto de instalarse. |
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